Ser mamá adolescente: detenerse en el ahora para vivir más consciente

Por Ps. Mariell Olavarria
"No hay manera de ser una madre perfecta, 
hay un millón de maneras de ser una buena madre". Jill Churchill.

Si bien no hay recetas mágicas que entreguen una solución para naufragar en la vivencia de la maternidad adolescente y salir victoriosa en el intento, existe la posibilidad que en el proceso de ser madre, ésta se transforme en una mejor experiencia. Lejos de las exigencias de otros o de lo que tú esperes, en gran medida mucho depende en cómo atiendas a tus pensamientos y emociones, lo que te ayudará a que tu experiencia de ser mamá sea la mejor posible.




Vivir la maternidad en tiempo presente

Recuerda que los primeros años con tu bebé serán la clave para la relación futura,  no importa si estás al cuidado de tu hij@ todo el día o alguien te ayuda. 

Hay diversas maneras de vivir la maternidad. Es normal que crucen por tu mente pensamientos como “me gustaría hacer otra cosa o estar en…”, “podría haber sido distinto si hubiera hecho tal…” o “podría estar en…en vez de estar aquí”, muchas veces acompañados de emociones de rabia, tristeza o incluso frustración. Podrá aparecer en esta etapa la sensación de pérdida, lo que es normal si has tenido que experimentar un cambio tan grande como el de convertirte en mamá. El hecho es que has decidido seguir adelante lo que merita que te sientas orgullosa por tu valentía y acto de amor. 

Es importante que no permitas que estos pensamientos te llenen de malestar o culpa, ya que pueden afectar la interacción que tengas con tu bebé, ten en cuenta que la maternidad depende mucho de la formación de este vínculo, el que se construye en el contacto con tu hij@, a través de la cercanía física, las emociones que se experimenten y los pensamientos que se tengan, a lo que tu bebé responde.

Puede ocurrir que sea otra la persona que pasa más tiempo con tu hij@ por ejemplo si has decidido continuar con tus estudios, lo que está bien y no representa que no puedas cumplir con tu rol de mamá. Ten presente que eres muy importante para tu bebé, pero ¿qué pasa si el tiempo que tienes con tu hij@ sientes que no es el suficiente? Entonces tienes la oportunidad de pasar tiempo de calidad con tu bebé en donde ambos disfruten de ese momento único y se conecten.

La clave es no perder el momento presente, ese de calidad que pases con tu bebé, no es solo estar ahí físicamente, sino la forma en que te conectes con tu hij@ y atiendas a sus emociones. De esta manera aparece una gran oportunidad donde puedes experimentar la maternidad con dicha, al mantener contacto ocular con tu bebé y no perderlo, vivir desde el disfrute de comunicar algo en donde ambos son los únicos partícipes.

Organizar mejor el tiempo que se tiene con los hij@s

- Disfruta las tareas y el contacto 

Concéntrate en cada actividad, vive la experiencia de cambiar los pañales o amamantar a tu hij@ como protagonista y no como espectadora, lo que enriquecerá tu experiencia y la de tu bebé, ¿cómo hacerlo? por ejemplo puedes expresar las sensaciones a partir de hacer masajes o bañar a tu hij@ diciéndole “qué rico es poder darte masajes, que me mires y yo te devuelva la mirada para poder ayudar a relajarte, mientras te doy suaves toques a tus piernas y guatita…” genera ese espacio donde tu guagua te responda para que así ambos disfruten de ese diálogo afectivo. Puedes hacer lo mismo para otras actividades, para que el vínculo con tu bebé se fortalezca y así te sientas más empoderada en tu rol de mamá. 

- Escucha atentamente a tu bebé

Presta atención a lo que tu hij@ quiere decir “¿qué querrá estar diciendo este tipo de llanto? ¿Será que quieres que te tome en brazos y te acerque a mi pecho?” mira a tu hij@ y pregunta qué puede estar sintiendo o necesitando, así te conectas con su necesidad estando disponible para responder mejor a tu guagua. Para escuchar a tu guagua debes prestar atención a su necesidad, para lograrlo debes “estar ahí con todos los sentidos disponibles y dispuestos para responder, escuchar con los oídos y también con el corazón”.

- Prioriza lo que consideras importante

Seguramente tendrás deseos de poder hacer todo y de la mejor manera, pero recuerda, ninguna mamá es perfecta y no serlo no implica que no seas una buena mamá. Tener altas expectativas puede llevar a que pierdas el foco y descuides lo que es importante para ti.

Puede ser útil que hagas una lista de cosas que te gustaría hacer con tu guagua, por ejemplo “ser una mamá cariñosa, sacar a tu hij@ a pasear de forma frecuente, dedicar un tiempo a solas para alimentarla o bañarla”.

Cuidar  y atender a las emociones

-Toma consciencia de lo que te rodea

Ten en cuenta los recursos que tienes a tu favor, esto puede ser algún familiar que te apoye en ciertas tareas, tu pareja u otra persona que te preste ayuda, lo que permite que puedas estar más conectada y menos preocupada de otras cosas que te limiten en el momento de estar con tu guagua.

- Aprovecha los momentos propios

Cuando te alimentes, tomes agua o te des una ducha, experimenta el placer de tener ese espacio para ti y usar todos los sentidos para disfrutar al máximo ese momento, aunque sea un momento fugaz, regálate la oportunidad de disfrutar la temperatura del agua, así no pierdas la posibilidad de sentirte bien y estar conectada contigo, sin sentirte mal por ello. Puedes dejar a tu bebé al cuidado de alguien y tener actividades propias de tu edad, recuerda que además de ser mamá, eres también una adolescente, mujer, hija, amiga, estudiante o polola.

- Escucha atentamente a tu cuerpo

No te desconectes de las sensaciones corporales, por ejemplo de cuán cansada puedas estar, ya que son éstas las que te indican las necesidades que puedas presentar. Como por ejemplo dolor muscular, presión en el pecho, dolor de guatita, cabeza, espalda, o incluso presentar un resfrío mal cuidado, al que es mejor que atiendas.

- Atiende a tu estado emocional

Date una mano en los momentos de estrés (rabia, pena, llanto, sensación de angustia) ve a un lugar donde te sientas tranquila (patio, plaza u otra habitación) una vez ubicada en el lugar puedes comenzar a hacer respiraciones profundas, tomar aire mientras cuentas hasta cuatro y botas este contando hasta seis, así podrás aclarar tus pensamientos preguntándote ¿será que estoy muy cansada y por eso me siento irritable? Una vez que estés más clara podrás retomar mejor la actividad.

>> A algunas mamas les ayuda hacer un diario de auto registro personal para escribir sus pensamientos y emociones, por ejemplo puedes anotar los que te produjeron más estrés o malestar (resumidos en momentos) y lo que experimentaste con bienestar o disfrute. 

Esto te permite que puedas adquirir conocimiento sobre cómo te sientes diariamente, identificando lo que te produce más malestar o placer, transformándose en una herramienta de auto-cuidado.

- Pide ayuda y pon límites

Como toda madre, más aún si eres adolescente, se presentarán situaciones en las que necesites apoyo. Tener dudas o no saber hacerlo todo, no significa que no seas una buena mamá. Elije a alguien con quién te sientas cómoda para conversar.

Es probable que también te sientas bombardeada de consejos de crianza, lo que muchas veces podrá confundirte en vez de aclararte. Es válido que quieras poner límites, pero hazlo siendo amable, por ejemplo diciendo “gracias, pero creo que es mejor de esta manera, yo siento que a mí y a mi guagua nos gusta así”. 

Elige aquello que se adecue mejor a tus ideas, ritmo y posibilidades, siendo respetuosa contigo y con tu guagua.

Cuando eres mamá adolescente, muchas cosas se escapan de tu decisión y control, debes tener presente que el cómo vivas tu experiencia, y cuides tus emociones, pensamientos y acciones, será lo que te devuelva el control para poder vivir la maternidad como una experiencia única e irrepetible entre tú y tu guagua, viviendo más conectada con la experiencia presente, sin interrupciones o críticas.

Ps. Mag. © Mariell Olavarria Bustos
Psicoterapeuta Materno Infantil y de Adultos
Contáctame a través de arrurruconsulta@gmail.com