El proceso del vínculo de apego es aquel que se instaura entre bebés y sus madres como un continuo desde el vientre materno, es la unión de la relación que la madre comienza a establecer con su bebé intrauterino (la madre reconoce al hijo/a en-útero como su bebé, como una persona) y que prontamente cuando éste nace puede darse y fortalecerse con los primeros encuentros siendo estos respetados y valorados por los agentes de salud, la propia familia y la madre, donde el bebé es quien siente la necesidad fisiológica de seguridad y cercanía física para su sobrevivencia y más tarde para su desarrollo psicobiológico. El vínculo es un proceso que dura para toda la vida y esto significa que nos acompaña desde que nacemos, incluso desde el momento que la madre toma consciencia de su bebé dentro del vientre materno.
Una instancia clave en la cual se puede potenciar el vinculo de apego es a los pocos minutos u hora que le bebé nace, como éste ha pasado durante los meses de gestación en el vientre materno, experimentando movimientos fetales, roses dentro del útero de su madre y con mayor intensidad en el último trimestre, a los pocos días antes de nacer y con mayor intensidad el día del parto (contracciones y trabajo de parto) es importante que éste continúe recibiendo aquel estímulo del tacto para dar sentido en cierta forma a esa sensación de regocijo que el tacto genera, y con su mamá piel a piel podrá reconocer mejor esa sensación y con ello fortalecer la seguridad, potenciar el vinculo de apego entre ambos el que tiene desarrollo a través de la relación vincular que va a establecer con sus figuras de cuidado conforme al tiempo, las demandas que el bebé presente y cómo estás son prontamente atendidas por su madre.
Algunos de los aspectos que podrían interferir en este vinculo sería una situación de riesgo ya en el embarazo donde la madre tenga dificultad en cuanto a tomar consciencia respecto al bebé como una persona (síntomas depresivos, embarazo no esperado, bebés prematuros u hospitalizados que no tengan contacto con sus figuras de cuidado directas, entre otras) por lo que en este caso sería aún más importante generar aquella instancia, pronta al nacimiento en que la madre pueda estar con su bebé y tocarlo.
Otra instancia, que sigue a ésta, sería en la cual una madre no tenga la posibilidad de tener a su bebé luego de que éste nazca, perderse ese momento es otro factor de riesgo en cuánto al vinculo que ambos van a forjar en ese instante pronto al nacimiento, llamado "bonding" (contacto piel a piel) por lo que es necesario reforzar este encuentro, que se genere libremente, sin interrupciones, valorando y respetando esa instancia de bienvenida materna como ninguna otra, siendo el principio del proceso del vinculo de apego entre mamá y bebé, donde el contacto piel con piel, la voz directa de la madre, amamantarlo y mirarlo es el resultado del continuo desde la fecundación y cuarenta y dos semanas de gestación.
La importancia de las caricias radica en el tacto nutritivo como comunicación y cómo este aporta a aquel vinculo de apego que ya los padres tienen con sus hijos/as y comienzan a construir y que muchas veces pueden verse alterados por distintas razones pero con la práctica del masaje resulta ser un factor protector en la salud mental y vinculo tanto de los padres como el bebé porque es directo, un acercamiento desde el respeto hacia el cuerpo del lactante y cómo este se reencuentra a través del masaje con las caricias de su mamá y papá en el mundo exterior a través del lenguaje del amor.
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